Luchar contra el desánimo.
"Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi
corazón y mi porción es Dios para siempre" Salmos 36:26
El verbo literalmente es desfallecer: "¡Mi carne y mi
corazón desfallecen!" ¡Estoy abatido! ¡Estoy desanimado! Pero
inmediatamente después contraataca contra el abatimiento: "Mas la roca de
mi corazón y mi porción es Dios para siempre".
El salmista no cede. Contraataca la incredulidad.
En esencia está diciendo "En mi interior me siento débil e
inútil, incapaz de dar la talla. Mi cuerpo está derrotado y mi cabeza casi
muerta. Pero sea cual sea la razón para este abatimiento, no cederé. Confiaré
en Dios y no en mí mismo. Él es mi fuerza y mi porción".
La Biblia está llena de ejemplos de santos que luchan contra un
espíritu hundido. El Salmo 19:7 (LBLA) dice: "La ley del SEÑOR es
perfecta, que restaura el alma". Esto es una admisión clara de que el alma
de los santos a veces necesita ser restaurada. Y si necesita ser restaurada, es
porque en cierto sentido estaba "muerta".
David dice lo mismo en el Salmo 23:2-3 "Junto a aguas de
reposo me pastoreará. Confortará mi alma". El alma de este hombre
"conforme al corazón de Dios" (ver 1 Samuel 13:14) necesitaba ser
confortada. Estaba muriendo de sed y a punto de caer exhausto, pero Dios llevó
su alma a las aguas y le dio vida de nuevo.
Dios puso estos testimonios en la Biblia para que los utilicemos
en la lucha contra la incredulidad del abatimiento.
JP.

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