El punto de vista de Dios en cuanto a la
humanidad
16 Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que
socorrió a la descendencia de Abraham.
17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para
venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere,
para expiar los pecados del pueblo.
18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso
para socorrer a los que son tentados.
Hebreos 2.16-18
Para
entender los caminos del Señor, debemos comprender su perspectiva en cuanto a
la humanidad. A menudo, confiamos en nuestro punto de vista humano en vez de
tratar de vernos a través de sus ojos. Consideremos tres elementos de la
perspectiva de Dios acerca de la humanidad:
Creada a imagen de Dios. De toda la creación, solo el hombre y la mujer fueron hechos a
imagen de Dios (Gn 1.26, 27). Tenían mente, voluntad y emociones, así como un
espíritu que les permitía adorar y relacionarse con Dios. Siendo sin pecado y
perfectos, fueron diseñados para relacionarse de manera personal con el
Creador.
Corrompida por el pecado. Pero un acto de desobediencia rompió la relación que tenían
con el Señor (Is 59.2). La imagen divina fue desfigurada por el pecado, que se
infiltró en la naturaleza humana y corrompió a cada persona nacida desde
entonces. La humanidad estaba espiritualmente muerta, sin esperanza, y
condenada ante un Dios santo.
Digna de redención. A pesar de todo, el Señor los consideró dignos de restauración.
Por medio de la obra redentora de su Hijo, todos los que creen en Cristo son
nacidos de nuevo espiritualmente, y la relación rota entre Dios y el hombre es
reparada (Col 1.13, 14).
Entre el ritmo y las pruebas de la vida, perder de vista la
perspectiva divina es muy fácil. Cuando somos abrumados por la crítica, los
problemas o el sufrimiento, es vital reconocer nuestro valor a los ojos del
Señor. Esa conciencia puede vigorizar nuestro servicio y renovar nuestro amor
por Aquel que se entregó para reconciliarnos con Dios.
MEC.

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