domingo, 12 de agosto de 2018












Mi alma tiene sed de
DIOS

"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?"   Salmos 42:1-2:

Lo que hace que esto sea tan hermoso y tan importante para nosotros, es que el salmista no está sediento principalmente por ser aliviado de las circunstancias que lo amenazan. No está sediento principalmente por escapar de sus enemigos o porque estos sean destruidos.

No está mal querer ser aliviado y orar por ello. A veces está bien orar por la derrota de los enemigos. Pero Dios mismo es más importante que todo eso.

Cuando pensamos y sentimos con Dios en los salmos, este es el resultado principal: Llegamos a amar a Dios, queremos ver a Dios, estar con Dios y obtener satisfacción admirando y gozándonos en Dios.

Una traducción probable para el versículo 2 sería: "¿Cuándo vendré y veré el rostro de Dios?" La respuesta final a esta pregunta fue dada en Juan 14:9 y 2 Corintios 4:4. Jesús dijo: "El que me ha visto a mí ha visto al Padre". Y Pablo dijo que cuando somos convertidos a Cristo vemos "la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios".

Cuando vemos el rostro de Cristo, vemos el rostro de Dios. Y vemos la gloria de su rostro cuando escuchamos la historia del evangelio de su muerte y resurrección. Es "el evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios"

Que Dios aumente tu hambre y tu sed por ver el rostro de Dios. Y que conceda tu deseo a través del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

JP.

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