Es posible que usted recuerde a Lázaro, el menospreciado de
Lucas 16, a quien se le negaban incluso las migajas de la mesa de un hombre
rico, por ser considerado de la clase más baja que existía en la sociedad de
Palestina.
En este pasaje, Jesús
describe a Lázaro como un pobre mendigo desfigurado cuyas llagas lamían los
perros, mientras yacía a la puerta de un hombre rico egoísta e insensible. Sin
embargo, de manera contrastante en el centro de la historia está el corazón del
hombre rico, que eligió no ver a Lázaro como un hermano o semejante. Por su
suntuoso estilo de vida y su increíble desinterés, Lucas nos dice que el hombre
rico fue compensado en el infierno con tormentos (cp. v. 23), mientras que
Lázaro fue finalmente consolado en el reino eterno de Dios. El Comentario
Bíblico MacArthur nos ofrece una manera de interpretar este pasaje: “A Lázaro
le fue dado el altísimo honor de reclinarse al lado de Abraham en el banquete celestial”.
EC
No hay comentarios:
Publicar un comentario