martes, 25 de septiembre de 2018

PARA REFLEXIONAR:


Es posible que usted recuerde a Lázaro, el menospreciado de Lucas 16, a quien se le negaban incluso las migajas de la mesa de un hombre rico, por ser considerado de la clase más baja que existía en la sociedad de Palestina.

 En este pasaje, Jesús describe a Lázaro como un pobre mendigo desfigurado cuyas llagas lamían los perros, mientras yacía a la puerta de un hombre rico egoísta e insensible. Sin embargo, de manera contrastante en el centro de la historia está el corazón del hombre rico, que eligió no ver a Lázaro como un hermano o semejante. Por su suntuoso estilo de vida y su increíble desinterés, Lucas nos dice que el hombre rico fue compensado en el infierno con tormentos (cp. v. 23), mientras que Lázaro fue finalmente consolado en el reino eterno de Dios. El Comentario Bíblico MacArthur nos ofrece una manera de interpretar este pasaje: “A Lázaro le fue dado el altísimo honor de reclinarse al lado de Abraham en el banquete celestial”.

EC

No hay comentarios:

Publicar un comentario